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El desafío de la exploración de valores en la práctica clínica (segunda parte) 

Lic. Juan Pablo Coletti y Dr. Germán Leandro Teti

En esta segunda entrega sobre el desafío de la exploración de valores vamos a desarrollar algunas de las alternativas que puede tomar el terapeuta a la hora de promover el esclarecimiento de los valores del paciente.

Como desarrollamos en la primera parte, el proceso de esclarecimiento de valores puede abordarse de distintas maneras. En esta segunda parte abordaremos el camino de la exploración a través de la información que brinda el análisis funcional de la conducta (AFC).

Desde la perspectiva del contextualismo funcional, el método de exploración clínico que permite develar las variables que influyen en la ocurrencia de un comportamiento es el AFC. Este procedimiento, tradición del análisis y modificación de la conducta, implica explorar las relaciones funcionales entre la conducta del sujeto y el contexto. Más específicamente, implica evaluar la relación entre la conducta, las condiciones antecedentes y las consecuencias. El término función tiene varias acepciones, en este contexto nos referimos al impacto que tiene la conducta sobre el contexto, así como el impacto que tiene el contexto sobre la conducta.

Veamos un ejemplo sencillo de la función de la conducta. Una persona que experimenta miedo en una situación social (condición antecedente) comienza a hablar rápido y al monopolizar la palabra (conducta) bloquea la posibilidad que otros le pregunten. Lo que ocurre allí, es que ese comportamiento tiene por función hacer decrecer cierta condición aversiva antecedente (consecuencias), en este caso hacer decrecer el miedo relacionado con la potencial pregunta.
Consideremos un caso donde la secuencia no es tan evidente. Un paciente se presenta a la primera consulta manifestando no saber qué hacer con su vida. Al explorar funcionalmente la situación encontramos un patrón rumiativo persistente que tiene como consecuencia la sensación de estar resolviendo el problema. En este caso el antecedente podría ser la experiencia aversiva de falta de sentido y vacío. El pensar una y otra vez sobre qué hacer para salir de la situación tiene como resultado la sensación de estar resolviendo el problema u ocupándose del mismo (consecuencia). 

Ahora bien, ¿cómo podemos identificar valores a partir de lo que acabamos de mencionar? Cuando nuestro comportamiento queda regulado por las consecuencias inmediatas (por ej., alivio) se pierde perspectiva de otros factores que pueden estar presentes en el contexto y que podrían tener valor para la persona. En el ejemplo de la persona que evita el miedo a que le pregunten sobre su vida hablando rápido y monopolizando la palabra, podrían perderse aspectos importantes para el establecimiento de relaciones más estrechas y significativas. En el largo plazo, este tipo de comportamiento puede terminar atentando contra ser una persona sociable que establece nuevos vínculos y desarrolla su vida social.

Podríamos encontrar múltiples ejemplos en la clínica donde puede identificarse con claridad cómo el comportamiento influenciado por las consecuencias inmediatas reforzantes, termina obstaculizando la posibilidad de moverse en una dirección valiosa.

Exploremos un ejemplo de consumo problemático de sustancias para ilustrar el conflicto entre consecuencias apetitivas de corto plazo y consecuencias de valor en el largo plazo. Tomemos un escenario hipotético en el que un adolescente consume marihuana con su grupo de amigos en forma recurrente. La exploración funcional de este comportamiento esclarece que las consecuencias inmediatas son altamente reforzantes para esta persona. Lo que nos dice al respecto es que, luego de fumar en grupo se genera un clima de risa generalizada que dura un buen rato y que permite disfrutar plenamente de ese momento. Por otro lado, cuando ampliamos el foco del análisis al mediano y largo plazo puede verse con claridad como el impacto del consumo excesivo de cannabis le trae dificultades para concentrarse y retener información en su memoria. La consecuencia de lo antedicho es un bajo rendimiento académico que es un área que el joven valora dados sus proyectos y horizontes del desarrollo profesional (consecuencias sobre el largo plazo).

Cuando exploramos las consecuencias de largo plazo vamos a encontrar los costos. Cuando hablamos de costos nos referimos a cuánto de esas consecuencias atentan contra los valores personales del sujeto, es decir, contra la vida que le gustaría vivir.

Es importante aclarar que no siempre se ve de un modo tan claro el horizonte de los valores del paciente en las consecuencias de largo plazo. La información que va proporcionando el paciente no está ordenada para llegar a estas conclusiones rápidamente. Será tarea del terapeuta adquirir habilidades para realizar múltiples AFC de distintos comportamientos en distintas situaciones. De ese proceso irán surgiendo gradualmente las consecuencias no deseadas en el largo plazo, es decir, los valores contra los que se está atentando.

Continuaremos desarrollando otra forma de exploración de valores en nuestra próxima entrega.

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